Desde que nacemos ya somos héroes y heroínas de nuestra propia aventura superando límites. El parto es nuestro primer momento dónde sale esa energía luchadora. Esa energía, que está en nosotros, reaparece con mucha fuerza entre los 2 a 3 años de vida, la conocida etapa del no.
Aprendemos a decir que no desde pequeños. Qué curioso que después de adultos nos cueste tanto decir que no ¿ No creéis?…
El tema de saber poner límites es fascinante. No se pueden poner límites si no sabemos donde está el límite ni cual es el límite de esa situación.
Uno de los temas que más os preocupan como padres son los límites. Solo hay un secreto ser coherente. Para poder poner límites y que se respeten debes ser coherente contigo mismos primero y después ser coherente con tus acciones.
¿Pides límites que tu no respetas? Tu eres el héroe o heroína de tus hijos. Los héroes son muy fieles a sus metas y a sus aventuras.
¿Eres tu fiel a tu aventura de ser padre? ¿ Eres fiel a tus propios límites? Los bebés y niños son héroes y heroínas que están viviendo aventuras en busca de límites. Los límites son necesarios para aprender y crecer. Nos permiten conocer las diferencias entre los espacios. Por ejemplo si un límite es: ” no te levantes de la mesa hasta que no termines de cenar”. Ese límite define un momento del día que se llama cena y dónde estamos juntos. Si el papá o mamá es el primero que se levanta constantemente es imposible pedir a nuestro hijo que lo cumpla. Le estamos enseñando que ese límite no existe. Es solo de palabra no de comportamiento. Los niños aprenden copiando el comportamiento en un 90%.
Es muy difícil poner límites a tus hijos si tu no tienes claros los límites. En realidad es bastante simple. Sólo hay que ser coherente y tener claridad.
¿Tienes miedo de poner límites? Si, no eres coherente , no tienes claridad y tienes miedo…¡¡¡para!!. Quizás es un buen momento para que mires dentro de tí. Y veas que miedos tienes.